miércoles, 1 de abril de 2009

Chau, Alfonso


Para variar, ni se por dónde empezar. Tengo tantas cosas dándome vueltas en la cabeza, y estoy tan cansado, que no se cómo ponerles orden. Pero me debo decir algo, le debo decir algo.
Así que más allá de cualquier análisis, y siendo esto un blog personal, podría ir por el lado de qué significó Raúl Alfonsín en mi vida.
Apareció primero en la campaña del 83. Toda mi vida hasta ese entonces había vivido bajo un régimen militar, así que para mí tener un militar "al mando" era natural. Recién después de Malvinas empecé a entender que eso no era necesariamente así, y la vuelta de la democracia pudo por suerte revertir eso y convertirme en una persona que (para bien y para mal), cree en la democracia como sistema de gobierno. Del 83 me queda también el comité radical de la esquina del colegio, escuchar las primeras discusiones políticas en casa (de ascendencia radical) y los festejos de diciembre del 83.
La primera parte de su mandato coincide con el fin de mi primaria y poco más, pero al empezar la secundaria, ya empecé algo de militancia política, coqueteando con la Franja Morada. Mi joven inocencia política lo tenía de una u otra manera como referente. Claro, hasta esa Semana Santa. Hasta la hiperinflación. Hasta el Pacto de Olivos. Su imagen se me iba desmoronando, y todavía hoy, más de 20 años después, estoy esperando una explicación.
Todavía quiero saber si cedió frente a los carapintadas para poder rescatar nuestra fragil democracia.
Todavía quiero saber quienes y por qué provocaron esa hiperinflación y todo lo que eso nos hizo mierda.
Todavía quiero saber por qué no plantó bandera de alguna manera frente a los 25000 paros generales de la CGT de Ubaldini.
Todavía quiero saber si de vuelta nos salvó de un mal mayor tranzando con el Turco y todos los que estaban detrás suyo.
Todavía quiero darle el beneficio de la duda, y no pensar que fue nada más que un cagón y un inepto, y que aún con las mejores intenciones, no pudo lograr lo que hubiera querido. Que aprendió tarde y mal que con el "apoyo popular" no alcanza. Que si hubiera llenado la Plaza de gente para decirle a los milicos que se podían meter el betún en el orto (lo que yo hubiera hecho con mis tiernos 14 años), nos habrían cagado a tiros y la guerra civil hubiera comenzado de nuevo.
Todavía espero unas memorias, una autobiografía, ALGO, que me permita mirar a mi yo de 16 años y decirle "tenías razón, puso el pecho por nosotros, y bailó con la más fea".

También me queda un recuerdo más actualizado y más boludo. Una charla en la facultad (sería el 92-93), de la que participó. Yo había llevado una cámara recontravieja de mi papá, que andaba el flash cuando quería, según soplara el viento. Saqué un par de fotos en la charla, y al finalizar logramos colarnos con mis amigos en la rectoría y pararlo a Alfonsín en un pasillo para sacarnos una foto con él. Después del tercer intento sin flash, dijo "bueno, chicos, gracias" y siguió su camino. A mi no me daba la cara de vergüenza. Claro, debe haber pensado que simplemente estábamos jodiéndolo. Pero qué daría ahora porque esa foto hubiera salido...

Como dicen de las grandes figuras, la historia lo juzgará. O ya lo está juzgando, con cuadras y cuadras de cola para entrar a despedirlo en el Congreso. Una parte de mi tiene muchas ganas de pasar a saludar. Otra parte no se anima.

En el medio, lo despido desde acá, dedicándole algo de mi sueño, y alguna que otra lágrima, que puede ser por él, por mi juventud política idealista, o tal vez, como dice en
http://dragonlieder.blogspot.com/2009/03/pedazos-de-la-isla-que-se-hunden.html, porque están velando a los 80s.

Descansá, viejo. Yo sigo esperando explicaciones, al igual que mucha gente, y seguiremos esperando.

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